Helicobater Pylori alias “El Bicho”

In my previous post, I recounted a series of mysterious gastric problems, which I unsuccessfully tried to ignore. After various visits to the Emergency Room near my home, the attending physician suggested I see a specialist, and I heeded his advice.

My first visit to the Gastroenterologist consisted of a long consultation in which I detailed my diet, symptoms, etc. Finally, after what seemed like endless questioning, I was instructed to obtain a series of blood and stool tests, [no fewer than twelve, to be exact.

Luckily, eleven of the twelve were covered by Social Security, and the only test for which I paid a private laboratory cost $36.00.  If I’d had to pay for each test out-of-pocket, the expense would have been upwards of $400. I thank God for Social Security.

As a naturally anxious person, tensions were running high the day I went to retrieve the results. One of the tests showed that my stomachs Helicobacter pylori bacteria (H. pylori, for short) was at a factor of 22, when the normal range is 0-11. I took a photo of the results, and sent them immediately to my gastric specialist.

This confirmed that there was an infection wreaking havoc in my stomach, [and making me miserable]. I also learned that this was not an uncommon disease, [and that as many as 2/3 of people around the world may suffer from H. pylori infection].

The line of treatment consisted of five medications taken over the course of two weeks. Three were strong antibiotics, and the other two were probiotics to help support the intestinal flora.

My specialist also strongly recommended that I see a nutritionist, because the medications would be very hard on my stomach. In order to recover properly, it would be extremely important for me to be especially well nourished.

Each day [for two weeks], I took a total of seven pills, which truly felt like an internal assault. Furthermore, one of the medications contained tramadol, which causes extreme dizziness and nausea.

My body was at war, but I was determined to win. I adopted a highly nutritious diet, and after two weeks of treatment, my H. pylori count had returned to a healthy range. I was able to resume normal life for a few weeks.

RV

En mi post anterior les comentaba que padecía una serie de crisis estomacales, la cuales yo solía ignorar. Después de varias visitas de emergencias al mismo hospital (que es el que me queda cerca a casa), el médico general que atiende esa sala de emergencias me sugirió que me viera con un especialista, a lo que yo después de tanto tiempo hice caso.

En la visita al gastro, el especialista me hizo varias preguntas sobre mi alimentación, las crisis y demás; luego de un sin fin de peguntas y respuestas me mandó hacer una serie de exámenes de sangre y de heces.

Pasé por el Seguro Social para hacerme 11 de los 12 exámenes que me habían enviado, ahora que pienso en ello, gracias a Dios por la Caja de Seguro Social, el único examen que me hice en el laboratorio privado salio por $36.00; creo que si ese es el margen de lo que me podía haber costado todos los exámenes que me mandaron hacer, me ahorré $400.00, ese es un dato curioso.

Una de mis características siempre ha sido que soy algo intensa, así que saliendo del seguro con los resultado en mano le tome foto y se los envié al gastro en el acto comentándole que el renglón que decía helicobater estaba en 22 y que el rango era de 0-11, esto también lo indicaba la prueba.

En efecto, tenía al bicho dentro de mi, haciendo estragos con mi estómago,luego me enteré que varias personas tenían el mismo problema con el bicho y que la estaban pasando igual de mal que yo.

El doctor me mandó un tratamiento de 5 pastillas por 2 semanas, de las cuales 3 eran antibióticos fortísimos, y 2 para cuidar la flora intestinal. Siempre recordaré lo enfático que fue al decirme que tenía que verme con un nutricionista, porque esos medicamentos eran muy fuertes para el estómago y que tenía que estar bien alimentada para poder aguantarlos.

Al día me tomaba como 7 pastillas, y de verdad que sentía como un bombardeo interno. Uno de los medicamentos contenía tramadol cuyo efecto secundario fueron fuertes mareos y nauseas. Por esa razón era necesario tener una alimentación solida ya que el cuerpo estaba en una verdadera batalla campal interna, pero yo tenía que ganar la guerra contra el bicho.

Luego de las dos semanas de tratamiento, el exceso del bicho había desaparecido de mi cuerpo y solo quedaba de él lo que debía de estar según el rango indicado,  y yo volví a ser una persona normal por un par de semanas.

RV

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Daniel Vidal dice:

    Rocio: Cuanto me alegro de que hayas descubierto la causa de tus males. Espero que este aporte contribuya positivamente en el bienestar de otras personas. Te felicito!

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  2. Minnka Zachrisson de Vidal dice:

    El buen comer es uno de los mayores placeres que podemos disfrutar. Con esta condición te ves un poco limitada a comer ciertos alimentos. Sin embargo me siento motivada a investigar más a fondo y encontrar recetas ricas, utilizando aquellos alimentos que no te perjudiquen.

    Le gusta a 1 persona

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