El viaje a Ecuador y la boda familiar!

En el avión hice una lista mental de las bondades gastronómicas que tiene Ecuador, principalmente en Quito que es parte de la sierra y era a donde nosotros íbamos a llegar.

Por experiencia estoy anuente a que tienen diferentes tipos de maíz, consumen mucha papa, sopas, lechona o cerdo, frutas y pan. Dentro de la lista mencionada  yo no podía consumir pan, el resto si entraba en mi alimentación, pero si debía tener mucho cuidado con la contaminación cruzada.

Al llegar a casa de mis tíos lo primero que mencioné fue mi condición a lo que ellos comentaron que si la conocían ya que ambos trabajan en una clínica y habían escuchado de la enfermedad. Sabían que en el supermercado había productos para celiacos y que muchos de estos eran elaborados en el Ecuador.

Procedieron a comprar unas galletas de arroz libres de gluten para el desayuno ya que no era seguro que las otras comidas las haríamos en casa. Ellos de por sí tenían leche deslactosada, ya que mi prima la toma con regularidad así que con este tema no tuvimos inconvenientes.Los desayunos para mi fueron un verdadero banquete, me hacían tortilla de huevo, chocolate caliente en leche, diversidad de frutas y jugos. La leche deslactosada Nestlé que es la que toman donde mis tíos y que en mi país no la venden por algún motivo, es la leche deslactosada mas rica que he probado hasta la fecha.

Tengo que mencionar que las personas en Ecuador son muy hospitalarias y cada vez que llegábamos a la casa de los tíos a visitar nos ofrecían algo para comer, ese algo usualmente suele ser un cafecito con pan o con galletas; cuando yo explicaba la razón del por qué no podía comer me buscaban un jugo de frutas naturales recién hecho como es costumbre o un te. Y menciono lo anterior porque en nuestras culturas estamos acostumbrados a ofrecer este tipo de picadas a los invitados y que difícil es para los celiacos poder comer.

El día de la boda llegó y estuvimos todos en la quinta esperando a la novia, mi prima, que hizo su entrada magistral con una enorme sonrisa, su vestido blanco, su tocado de perlas y cristales y su mejor accesorio era la felicidad radiante con la que estaba. El lugar era de ensueño, como sacado de una revista, las montañas con su verdor eran nuestro paisaje e incluso la neblina nos saludaba de vez en cuando y era bienvenida. No necesitaba mucha decoración mas que los detalles que le habían puesto. La recepción estaba debajo de una gran carpa blanca con todas las mesas y los puestos con la mas fina vajilla y cristalería; en la tarima el solista con su saxofón interpretaba piezas de jazz mientras los recién casados se tomaban las fotos en los diversos paisajes que tenía la quinta. La botella de Ron abuelo en el bar llamó mi atención y pensé que mi hermoso Panamá decía presente en el Ecuador con su ron que para mi sorpresa fue el mas consumido en la noche. La esposa hizo el primer baile con su esposo, seguido de su padre y así inició la bailadera amenizada por la orquesta en vivo y transcurrieron 6 largas horas hasta que dijimos basta y fuimos a descansar.

En el banquete varios de los platos autóctonos del Ecuador estaban presentados de manera gourmet y cada uno con el toque personal que el chef dispuso. Fueron pocos los que pude probar, sin embargo, los comentarios de todos los invitados era que la comida estaba de muerte lenta.

Al finalizar el evento familiar principal por el cual habíamos hecho el viaje, dos después días un resfriado se apoderó de mi ser, dejándome en cama 3 días de mis anheladas vacaciones, no fue hasta que las pastillas empezaron hacer efecto que me pude reintegrar en el paseo familiar. Hoy pienso que fue que mi cuerpo por tantas crisis que había estado presentando y sumando la falta de nutrientes en mi organismo, tenía las defensas bajas y esto provocó el resfriado tan fuerte que me dio.

Dos días antes de volver a Panamá en casa de unos primos hicieron una pizzada, habían pizzas de toda clase e incluso hawaiana que solía ser mi favorita, esa también la habían hecho, pero yo no la podía comer; en eso raudo y veloz mi tío (el que nos estaba hospedando y que es un chef empírico que cocina espectacular), me hizo un omelette de vegetales y tocino del cual todo el mundo quería probar y así pude alegremente participar de la cena familiar.

En mi despedida del Ecuador, pasamos por un supermercado e hice las compras pertinentes de los productos para celiacos y fue aquí donde realice que baratos que son allá porque ellos mismos los producen.

Regresando a Panamá el 3 de enero de 2015 iba a iniciar esta aventura de mi nuevo estilo de vida sin gluten ni lactosa.

Abajo algunas fotos de boda!

 

The Wedding in Ecuador

While on the plane, I made a list of all the Ecuadorian gastronomical delights I would enjoy on our trip to the mountains of Quito. From previous visits, I knew that Ecuador produces several varieties of corn, and that they also consume lots of potato, soup, pork, fruit and bread. Although I could no longer eat bread, there was still a lot left that I could eat – I just had to be really careful of gluten cross-contamination.

Upon arriving to my uncle and aunt’s house, I first informed them of my lactose intolerance and Celiac disease. Since both work in health clinics, they were already familiar with these autoimmune disorders, and were extremely helpful and accommodating during our stay. They knew that the local supermarket sold gluten-free products (many of which were made in Ecuador), and proceeded to buy some gluten-free rice crackers for breakfast. Conveniently enough, they already had lactose-free milk, since my cousin drinks it regularly.

Every time we visit my uncle and aunt, we’re treated to traditional Ecuadorian hospitality, meaning that as soon as we arrive, we’re offered something to eat and drink – usually coffee with crackers or bread. I mention this because often times, these traditional snacks are not Celiac-friendly, so when I explained that I could no longer eat crackers or bread, they started offering me fresh juice or tea instead.

 

Breakfasts were a veritable feast, complete with egg tortillas, hot chocolate, and a variety of fresh fruits and juices. My uncle and aunt buy Nestle’s lactose-free chocolate milk, which is the most delicious option, in my opinion. Sadly, it’s not sold in my home country of Panama, so I enjoyed this rare treat while I could.

On the day of the wedding, we stood awaiting the procession of my cousin, the bride. She made her grand entrance with an enormous smile, white gown, and pearl fascinator – but her most beautiful accessory was the radiant joy she exuded. The location of the ceremony was like a dream torn from the pages of a magazine. We were surrounded by verdant mountains and greeted from time-to-time by a cool mist, which we welcomed. This beautiful scenery provided all the decoration necessary for this special event.

The reception was held in a white tent full of tables set with fine silver, china and crystal. A solo jazz saxophonist serenaded us while the newly-married couple took photos together throughout the beautiful property. It wasn’t long before the bottle of Ron Abuelo, Panama’s national rum, caught my attention at the bar, and it made me happy that my beautiful homeland was present in spirit. *Nota a Docy: ‘spirit’ es un apodo para el licor en inglés. To my surprise, the Ron Abuelo turned out to be the most popular drink of the evening.

The dinner service featured gourmet interpretations of various native Ecuadorian dishes, each bearing the personal touch of the chef. Although there wasn’t much that I could eat, the general commentary by the other guests was that the food was incredible.

Following dinner, the bride had her first dance with her husband, followed by her father, and then the rest of the guests joined-in on the dance floor. The live band played for six long hours, after which we’d finally had enough, and retired to rest.

Unfortunately, two days after the wedding I became very sick with a cold that left me bed-ridden for three of my precious vacation days. It wasn’t until the medication began to take-effect that I was able to rejoin the family’s activities. Looking back, I believe my body was suffering from a lack of nutrients which compromised my immune system, leaving me vulnerable to this wretched cold. Thankfully, I recovered, and was able to enjoy what remained of our trip.

Two days before returning to Panama, my cousins hosted a pizza party with every type of pizza imaginable, including Hawaiian, which used to be my favorite. Unfortunately, my diet precluded me from eating pizza, but my uncle who was hosting us, swiftly came to the rescue. He’s an excellent chef, and made me bacon and vegetable omelet which the entire family subsequently wanted to try. Thanks to him, I was able to happily participate in our family dinner.

On my trip to Ecuador, I was amazed to learn how inexpensive gluten-free products are, since they are made in the country.

I returned to Panama on January 3rd to begin my adventure in glute and lactose-free living.

Below are some photos from the wedding!

Boda Steph y Alvaro      boda 2    boda steph

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Daris J dice:

    Hola querida Amiga,
    La verdad estoy impresionada con tus historias, ya que no tenía conocimiento de lo que implica ser intolerante al gluten!. Y tienes razón los alimentos marcados (sin gluten) son mucho más costosos. Por eso estoy ansiosa por conocer tus recetas caseras, para alimentos sin gluten!!
    Besos,
    DJS

    Le gusta a 1 persona

  2. Jelenna I. Gordillo G. dice:

    Excelente relato Rosy! Padezco de estos males desde hace una década, exacta, al principio fue una cruz no poder comer más de 4 cosas, pero ya estoy acostumbrada. Muchas veces algún alimento sin querer tenía un poco de lácteo y yo sin saberlo, lo consumía y me probocaba una reacción espantosa, con el tiempo me acostumbre a revisar y preguntar ¿Tiene lácteo? ajajajajajaja. Con el tiempo desarrollé otras intolerancias, a la carne y al cerdo, a las grasas que me parten el estómago. Ya es cosa solo de aprender a comer lo que se debe comer y lo que nos hace bien. Y enseñar a las demás personas que aún pueden comer lo que nosotros no podemos, sin excesos y a disfrutar los alimentos.
    Saludos…..

    Jelenna

    Le gusta a 1 persona

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